ATILIO BORON
ISBN: 9788496584532
PRECIO: 15,38 Euros
Es sabido que el sistema internacional se encuentra en una situación de
creciente fluidez. Sin llegar a los excesos en que incurre Zigmunt Bauman
cuando postula que todo, desde la modernidad hasta la vida cotidiana, se
derrite hasta alcanzar un inverosímil estado líquido, no constituye ningún
despropósito afirmar que en los últimos años las grandes placas tectónicas del
sistema internacional se han movido y cambiado para siempre, echando por tierra
arraigadas certidumbres. Por ejemplo, aquella que aseguraba –en algunos casos
vergonzantemente y en otros con desafiante soberbia– que el imperialismo
norteamericano se encaminaba sin contratiempos hacia la concreción del tan
ansiado “nuevo siglo americano”, una peligrosa ilusión que se desvaneció tan
rápidamente como la niebla matinal el 11 de Septiembre del 2001.
Una de las principales tesis que los lectores encontraran en este libro es precisamente la que sostiene que Estados Unidos se enfrenta al lento pero irreversible debilitamiento de su poder global. Este fenómeno, negado por el común de los apologistas imperiales y sus colonizados publicistas en la periferia, no pasa en cambio desapercibido para sus más lúcidos intelectuales, sabedores estos que el sol no se puede tapar con un dedo y que no basta con ardientes proclamas patrioteras para revertir un proceso de decadencia que obedece a factores estructurales e internacionales de enorme gravitación. La observación histórica confirma la existencia de una tendencia hacia la declinante longevidad de los imperios, mal ante el cual el americano no queda inmune. Pero el mismo registro de estos procesos demuestra también la imprudencia de dejarse tentar por prematuros triunfalismos toda vez que es precisamente en su fase de decadencia y descomposición que los imperios dan rienda suelta a sus más sanguinarias pulsiones..." [Palabras iniciales del prólogo a la edición de Hiru]
Una de las principales tesis que los lectores encontraran en este libro es precisamente la que sostiene que Estados Unidos se enfrenta al lento pero irreversible debilitamiento de su poder global. Este fenómeno, negado por el común de los apologistas imperiales y sus colonizados publicistas en la periferia, no pasa en cambio desapercibido para sus más lúcidos intelectuales, sabedores estos que el sol no se puede tapar con un dedo y que no basta con ardientes proclamas patrioteras para revertir un proceso de decadencia que obedece a factores estructurales e internacionales de enorme gravitación. La observación histórica confirma la existencia de una tendencia hacia la declinante longevidad de los imperios, mal ante el cual el americano no queda inmune. Pero el mismo registro de estos procesos demuestra también la imprudencia de dejarse tentar por prematuros triunfalismos toda vez que es precisamente en su fase de decadencia y descomposición que los imperios dan rienda suelta a sus más sanguinarias pulsiones..." [Palabras iniciales del prólogo a la edición de Hiru]

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